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Un huevo saltarín

Así como lo lees, un huevo que ¡rebota! te invitamos a comprobarlo con este sencillo y divertido experimento.

Materiales

  • 1 taza de vinagre blanco
  • 1 huevo crudo
  • 1 recipiente con tapa

Procedimiento

  1. Toma un huevo crudo, ponlo en un recipiente y cúbrelo con vinagre blanco.
  2. Cierra el recipiente y ubícalo en un lugar lejos de la luz directa del sol. 
  3. Observa el huevo por 3 días. Cuando esté transparente (que puedes ver a través de él), enjuágalo con agua fría frotando suavemente la parte exterior para remover la membrana blanca y sécalo. ¿Lo sientes como si fuera de plástico? prueba si rebota a una distancia corta, ¡te sorprenderás!

Esto pasa porque el vinagre es un ácido acético que reacciona con el carbonato de calcio que se encuentra en la cáscara del huevo. Esta reacción produce dióxido de carbono: las burbujas que observaste cuando metiste el huevo al vinagre, que es lo que disuelve la cáscara del huevo. 

Entre podemos hacerlo