Imagen del Concurso de Crecer Sano
Fill out my online form.

¡Más chileno que los porotos!

Aunque esta expresión no es 100% verdadera, porque los porotos se habrían originado en México, lo cierto es que han estado presentes en nuestras mesas desde antes de la llegada de los españoles. Los porotos, fréjol, frijol, habichuela o alubias, como se les llama en distintos países, además de ser fáciles de preparar, económicos y estar disponibles durante todo el año; son un superalimento rico en vitaminas, proteínas, minerales y fibra. 

Cuidan el corazón: ayudan a prevenir enfermedades al corazón. Su fibra ayuda a regular los niveles de colesterol en la sangre y el potasio regula la presión arterial, lo que los hace recomendables para las personas con hipertensión.

Cuida la salud de los huesos: porque tienen calcio.

Refuerzan las defensas: porque al aportar vitamina C ayudan al cuerpo a combatir infecciones, virus y bacterias que entran al organismo.

Combaten la anemia: son ricos en hierro, un mineral que ayuda a los glóbulos rojos a transportar el oxígeno a través de la sangre. El hierro se absorbe mejor cuando está combinado con Vitamina C lo que ayuda a prevenir la anemia.

Favorecen al sistema digestivo: son ricos en fibra, lo que junto con ayudar al proceso de digestión haciéndolo más rápido, protege la flora intestinal. Una flora intestinal saludable mantiene nuestras defensas altas.

Regulan el azúcar: como son ricos en fibra, y sus carbohidratos son de absorción lenta, ayudan a regular los niveles de azúcar en la sangre.

¿Sabías que los porotos son los alimentos que nos aportan más proteína vegetal?  Por esta razón su consumo es tan popular entre veganos y vegetarianos. 

Entre podemos hacerlo