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Los peligros de una mala alimentación

No sólo se trata de que los niños coman lo suficiente, sino que coman los alimentos adecuados. Hasta los 3 años esto es clave para su salud nutricional, porque es la etapa en la que se empiezan a establecer los hábitos alimenticios que mantendrán durante su infancia y que garantizarán un crecimiento y desarrollo adecuados.

Si durante la infancia, la alimentación de los niños no se adecua a las características y necesidades de cada etapa, se corre el riesgo de una malnutrición por exceso o por desnutrición. En el primer caso, una alimentación desequilibrada y un estilo de vida sedentario, son factores de riesgo que pueden llevar a la obesidad, con todas las consecuencias negativas que esto trae para el niño. En el segundo caso, la desnutrición retarda el desarrollo y crecimiento y puede comprometer seriamente la salud. 

Por eso es de gran importancia estimular la buena alimentación en los niños pequeños, despertando su interés por la comida sana. Los buenos hábitos de la niñez, los acompañarán hasta adultos. Un niño sano, será un adulto sano. 

Hiperactivos, distraídos, apáticos, cansados o enfermizos, son algunos síntomas en los niños que podrían estar diciendo que algo está fallando y, probablemente, sea su alimentación. Una mala alimentación puede afectar a mediano y largo plazo su desarrollo cerebral, su aprendizaje y su sistema inmunológico.

Entre podemos hacerlo