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La menta

Conocida también como hierbabuena, menta negra, toronjil de menta, la menta es una hierba aromática rica en propiedades y refrescante sabor, cuyos usos van desde la medicina alternativa hasta la cocina.

• Para enfermedades respiratorias: el mentol, su principal componente y el que le da ese olor característico, reduce la congestión de nariz, garganta y pulmones, despejando las vías respiratorias gracias a su efecto expectorante.

• Para la digestión: ayuda a la digestión ya que su aroma activa las glándulas salivales en la boca estimulando la producción de enzimas en el estómago. Alivia la sensación de inflamación o indigestión y relaja los músculos de las paredes del intestino, reduciendo las molestias de ciertos trastornos digestivos como estreñimiento o diarrea.

• Salud bucal: inhibe el crecimiento de bacterias dentro de la boca y combate el mal aliento o halitosis. Por eso es uno de los componentes más utilizados en la elaboración de productos de higiene dental.

• Mejora la circulación: La menta contiene dos componentes que tienen efectos anticoagulantes, los que ayudan a mejorar la circulación y los dolores de cabeza (que muchas veces se debe a la mala circulación). Un té tibio de menta puede ayudarte a controlar el dolor.

• Para la piel y dolores articulares: tiene un efecto refrescante sobre la piel, ayuda al crecimiento del pelo y puede aliviar dolores musculares en la espalda y picaduras de insectos entre otras utilidades.

Mentol, omega 3, vitaminas A, B, C, hierro, potasio, magnesio, calcio y cobre, son algunos de los nutrientes que encontramos en esta verde hierba, a los que se deben sumar su acción antiséptica, descongestionante, analgésica y antibacteriana.

¿Sabías que masticar una hoja de menta durante los viajes largos te puede ayudar a evitar mareos y vómitos? Esto se debe a su efecto relajante sobre los músculos del estómago e intestino.

Entre podemos hacerlo