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Eres lo que comes

¿Sabías que cómo te sientes es el resultado de lo que comes?

Si ya en la antigüedad se sabía que ciertos alimentos nos enfermaban y otros ayudaban a aliviar los síntomas de ciertas enfermedades; en los últimos cincuenta años se ha podido establecer claramente que hay una relación entre lo comemos y nuestra salud.

Entonces, si el cuerpo es un reflejo de lo que consumimos, la pregunta es ¿qué tanto lo estamos cuidando? A diferencia de otros procesos como respirar, la alimentación es un proceso voluntario en el que nosotros elegimos qué, cuándo y cómo comer. Las consecuencias de esta decisión se harán notar en tu metabolismo y en tu salud. Una mala alimentación acompañada de poca actividad física te puede llevar a desarrollar enfermedades como la diabetes y la obesidad. Y no sólo eso, el exceso de alimentos ricos en grasas y azucares, pueden provocar que estés más cansado, irritable, desanimado e incluso desconcentrado.

Por otro lado, la flora o microbiota intestinal es muy importante en muchas de las funciones del organismo, como la absorción de vitaminas y minerales que fortalecen el sistema inmunológico e incluso el correcto funcionamiento del cerebro. Una mala alimentación pueden afectar a la flora intestinal impidiendo que cumpla su función de manera correcta.

Tu estilo de vida, tus hábitos y costumbres, pueden ser beneficiosos o perjudiciales para tu salud. Una persona que mantiene una alimentación equilibrada y que realiza actividad física en forma cotidiana, tiene mayores probabilidades de gozar de buena salud que otra que come mal y es sedentaria.

Entre podemos hacerlo