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El impacto del desperdicio de alimentos en el medio ambiente

Cuando tiramos la comida, porque compramos en exceso y se echó a perder, o nos servimos mucho en el plato y no quisimos más, estamos desperdiciando la comida y, junto con eso, la energía, la tierra, el agua, los recursos naturales y humanos que se necesitaron para cultivarla, cosecharla, transportarla y empacarla.

¡Esto no lo podemos permitir! No sólo por la pérdida de recursos, sino porque además de que hay mucha gente que pasa hambre mientras nosotros botamos la comida, los alimentos que están en los vertederos se pudren y producen metano, un gas más potente que el dióxido de carbono y con un impacto 37 veces mayor en el efecto invernadero que la basura común. Al botar la comida, ¡estás contribuyendo al cambio climático!

Por eso es importante:

  1. Planificar tus comidas para saber la cantidad justa de alimentos que necesitas, evitando comprar de más. Cuando haces un menú, en el que incluyes todos los alimentos de la pirámide alimenticia, además de alimentarte mejor, puedes organizar tus compras para comprar solo lo necesario.
  2. Revisar tu despensa antes de ir a comprar para utilizar los productos que estén disponibles, sobre todo los que están cerca al vencimiento, para evitar desecharlos.
  3. Comprar productos frescos de temporada que son más baratos y tienen un mejor sabor. Cuando compras alimentos que no son de temporada, por ejemplo frutillas en invierno, significa que son producidas en invernadero, lo que hará que su sabor no sea tan intenso y que su producción contribuya a aumentar la huella de carbono.
  4. Almacenar adecuadamente los alimentos colocando a la vista aquellos que están próximos a vencer, refrigerando los perecibles y verificando las instrucciones de almacenamiento en las etiquetas.
  5. Hacer compost con los restos de comida para utilizarlos como abono. https://crecersano.cl/video/haciendo-compost/ con esto cierras el círculo usando los residuos de alimentos de una manera productiva en lugar de simplemente enviarlos al vertedero donde crearán gas metano al descomponerse.
  6. Ser más conscientes en la selección y compra de alimentos privilegiando aquellos “imperfectos”, que si bien se ven feos por fuera, están buenos por dentro.
  7. No preparar ni llenar el plato con más comida de la que te puedes comer.  Si por algún motivo te sobró mucha y sabes que no te la podrás comer, es mejor donarla u ofrecérsela a algún vecino.

Con estas simples medidas, que puedes compartir con tu familia y amigos, puedes a ayudar a evitar el desperdicio de alimentos y combatir el impacto en el cambio climático.
Pequeños cambios, hacen la diferencia. ¡Es tiempo de actuar!

Entre podemos hacerlo