Deporte y autoestima
El exceso de pantallas y una vida sedentaria no le hace bien a tu cuerpo ni a tu mente. En cambio hacer deporte ¡solo trae beneficios!, por ejemplo, aumentar tu autoestima, que es el aprecio o consideración que uno tiene de sí mismo.
Físicamente, al hacer deporte liberamos una serie de hormonas conocidas como “hormonas de la felicidad” o endorfinas, que aumentan la sensación de bienestar, felicidad y calma. Junto con eso, la práctica de un deporte permite que te pongas metas y obtengas resultados. El reconocimiento de esos logros por parte de tus cercanos aumenta la seguridad en ti mismo, mientras que las derrotas o fracasos, te enseñan a aprender de los mismos, a volver a pararte y fortalecer tu confianza.
Cuando haces deporte:
- Mejora tu estado físico, te sientes bien y eso eleva tu autoestima.
- Mejora tu salud y tu ánimo.
- Es una inyección de energía, vitalidad y dinamismo, lo que mejora la percepción que se tiene de uno mismo.
- Produce la liberación de endorfinas, las llamadas hormonas de la felicidad, que aumentan tu sensación de bienestar, felicidad y calma.
- Promueve el trabajo en equipo y la sociabilidad, lo que aumenta tu confianza.
Es muy importante que el deporte que practiques sea el que a ti te gusta, porque de esa manera te podrás poner objetivos en el corto, mediano y largo plazo. El cumplimiento de esas metas, aumentan la confianza en ti mismo.

Si tu autoestima es alta y te sientes bien contigo mismo, podrás acercarte con seguridad a otras personas y compartir con ellos porque quieres y porque te caen bien; por el contrario, cuando tu autoestima es baja, muchas veces te dejarás influenciar por un grupo determinado con el fin de reafirmarte como persona.
Un niño/a feliz en lo que hace, que observa sus logros y recibe el reconocimiento de sus cercanos, será un adulto con un carácter formado y alta autoestima. Gracias a ello, podrá enfrentar de mejor manera los desafíos que le vaya presentando la vida.
