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Convertir la actividad física en un hábito

Nuestro cuerpo está hecho para moverse y el movimiento es fundamental para el adecuado desarrollo, tanto físico como mental, de niños y adolescentes.

Para los niños, el ejercicio es parte natural de la vida cotidiana: corren por todas partes, saltan, juegan, bailan y constantemente prueban las habilidades y los límites de su cuerpo. El problema se presenta cuando no tienen ningún tipo de actividad física, porque si eso va unido a una mala alimentación, las posibilidades de que aparezca la obesidad son altas. Un niño obeso, tiene muchas posibilidades de ser un adulto obeso. 

No necesitas partir a lo grande, sino con pequeñas acciones que los lleven a moverse y que se pueden hacer en familia: 

  • Limpiar la casa con música
  • Salir a dar un paseo “de aventura” o “de búsqueda de tesoros”
  • Ir caminando o en bicicleta al supermercado o al colegio (en vez de usar el auto)
  • Hacer competencias y ver quién es más rápido en subir las escaleras
  • Competir sobre quién camina más pasos en el día 
  • La hora loca en casa: poner música, saltar, lanzar cojines, bailar…

Los niños activos físicamente, probablemente serán adultos sanos y activos.
Es en la infancia donde se forjan los hábitos que nos acompañan cuando somos adultos, ¡es el momento de convertir el ejercicio en un hábito!

Entre podemos hacerlo