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¡Ábrete sésamo!

El sésamo o ajonjolí, al igual que otras semillas, es un pequeño “superalimento” que aporta una buena cantidad de calcio, fósforo, magnesio, manganeso, selenio, hierro, cobre y vitaminas del grupo B y ácido fólico, muy importantes para el sistema nervioso. Junto con eso, contiene proteínas de alta calidad y una cantidad importante de ácidos grasos esenciales para el organismo como el Omega- 6 y Omega- 9.

• Corazón: su aporte de fibra ayuda a reducir el colesterol y sus ácidos grasos a evitar las trombosis y reducir la presión arterial. Sus antioxidantes promueven el buen funcionamiento de los vasos sanguíneos.

• Sistema inmune: el zinc y el selenio actúan como reguladores del sistema inmune y sus ácidos grasos poliinsaturados ayudan a regular la respuesta inflamatoria.

• Piel: el omega-6 y los antioxidantes ayudan a combatir enfermedades inflamatorias como psoriasis y eczemas. El aceite de sésamo sobre la piel sirve para aliviar quemaduras, picaduras o manchas.

• Pelo y uñas: su buen aporte en aminoácidos y de omega 6 y 9 favorece el crecimiento de pelo y uñas, disminuyendo la caída.
Osteoporosis: su alto contenido en calcio, combinado con un buen aporte de fósforo, ayuda a prevenir o frenar el avance de la osteoporosis.

• Concentración y memoria: su alto contenido de antioxidantes, fósforo, lecitina y colina lo hacen un alimento ideal para fortalecer la memoria y la concentración.

• Envejecimiento: por su alto aporte de antioxidantes como zinc, selenio, vitamina E y ácidos grasos esenciales, es considerado un alimento que previene el envejecimiento natural, protegiendo a las células de la oxidación.

• Dolores: el aceite de sésamo tiene propiedades analgésicas sobre las articulaciones o músculos doloridos. Tomar todos los días unas gotitas con algún alimento puede ayudar a conseguir el efecto analgésico.

Entre podemos hacerlo