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Correr para vivir, la historia de Lopez Lomong

Te contaremos la historia de un conocido atleta que, teniéndolo todo en contra, fue capaz de cumplir sus sueños.

Lopepe Lomong nació en 1985 en África, en un pequeño pueblo de Sudán llamado Kimotong. A los 6 años fue secuestrado para ser reclutado como niño soldado pero, al poco tiempo, junto a otros tres niños, consiguió escapar. Durante tres días corrieron descalzos a través de la sabana, comiendo raíces y frutos, durmiendo durante el día para escapar del calor y avanzando durante la noche. Cuando ya no podían más, se encontraron con unos militares que los llevaron a un campamento. Lamentablemente, no habían estado corriendo en dirección a su casa como ellos creían, sino hacia la frontera de Kenia. Estaban en Kakuma, un campo de refugiados.

En ese lugar vivió los siguientes diez años, sus amigos comenzaron a llamarle Lopez y descubrió su amor por correr, actividad que realizaba cada día alrededor del campo,“…correr era mi terapia, mi liberación, mi evasión del mundo que me rodeaba”. Una noche, viendo en televisión como Michael Johnson ganaba la final de 200 metros, decidió que él también correría en los Juegos Olímpicos. No sabía cómo, pero lo haría.

Cuando tenía 16 años su vida cambió radicalmente cuando fue elegido, junto a otros niños del campo, para trasladarse a Estados Unidos y ser adoptado. Bajo el cuidado de sus nuevos padres, Rob y Barbara Rogers, se dedicó a los estudios y al atletismo, donde inició una carrera deportiva imparable que continuó en el instituto y la universidad.

Con el tiempo Lopez se convertiría en uno de los mejores corredores de Estados Unidos. Lo que había soñado aquella noche del año 2000, en una granja perdida de Kenia, se había hecho realidad. No sólo compitió en los Juegos Olímpicos de Pekín el 2008, sino que fue elegido por todos sus compañeros para llevar la bandera en la ceremonia inaugural. En ese momento dijo: “Espero inspirar a otros chicos que están ahí fuera viendo estos Juegos Olímpicos, como me pasó a mí con los de Sidney.”

Lopez ha vuelto varias veces a África, donde se reencontró con sus verdaderos padres y donde colabora con varios proyectos destinados a entregar educación y mejores oportunidades  a los niños de su país.

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